De vuelta con las últimas novedades sobre nuestra estancia en Boston, Mass.
Este domingo ha sido el día que todos esperábamos con impaciencia: la visita a New York!! Algunos de los chicos ya habían estado antes, pero eso no hizo de ninguna manera que la emoción fuese menor. Hubo que madrugar como campeones y campeonas porque nuestro autobús salía a las 6.30 desde el centro de Boston. Cuatro horitas de viaje y al fin nuestra entrada triunfal atravesando el Bronx: todo es como en las películas y aún mejor.
Nuestro guía en la ciudad nos iba explicando cosas interesantes sobre cada rincón. Harlem, donde los primeros esclavos emancipados pudieron adquirir tierras. Manhattan, donde se ubica no sólo el centro financiero de la ciudad, sino también la zona de los museos. En ese recorrido tuvimos nuestra primera vista del Empire State Building, edificio emblemático e icono universal de la ciudad de Nueva York.
Nos llevaron a la zona del Meat Market que en los últimos años ha vivido una remodelación en profundidad y se ha convertido en uno de los puntos de referencia de las nuevas construcciones en Manhattan. Allí cogimos el ferry a Staten Island y en nuestra travesía tuvimos la ocasión de contemplar la Estatua de la Libertad. Algo del espíritu de aquellos inmigrantes que divisaban la isla de Ellis desde los barcos que habían de traerlos a una vida mejor está todavía presente en la bahía que forma el río Hudson, en forma de estatua. Uf, qué trascendental me he puesto!!
A la vuelta caminamos hasta Wall Street, pasamos por la zona 0, Times Square y nos llevaron al observatorio del Rockefeller Center, desde donde pudimos avistar la ciudad en su totalidad. De un lado, el edificio de la Chrysler y el Empire; del otro, Central Park, que nunca hubiese imaginado tan grande. Al bajar del rascacielos empezó nuestro tiempo libre, que aprovechamos para hacer algunas compras, pasear por la 5ª Avenida y para poner nuestros pies en la hierba de Central Park. Las 6 era nuestra hora límite, y para entonces, como sucedió con Cenicienta, la carroza de nuestros sueños se convirtió no en calabaza, si no en autobús que debía llevarnos de vuelta a Boston.
Un día completo, pero intenso; y una experiencia que sin duda muchos de nosotros tardaremos en olvidar. Esta monitora que os escribe, ¡la primera!
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